Encuentros cercanos, significativas conversaciones
La cocina se impone como un lugar placentero, de encuentros cercanos, cuyo ambiente propicia en ocasiones significativas conversaciones, en otras triviales, y a veces, profunda reflexión. No importa su tamaño, tampoco importa la hora, ni la ocasión. Puede ser una reunión planificada o informal, una tarde mientras preparamos la cena con una copa de vino, en una noche de lluvia para tomar chocolate caliente, o a altas horas de la noche con el auspicio del desvelo para comer pancakes.
Leía hace poco que los aromas y sabores nos ponen en contacto con las emociones, de ahí la efectividad de la aromaterapia para estabilizar nuestro estado de ánimo, o ese sabor que nos hace rememorar momentos gratos de la niñez y las habichuelas de la abuela. Y es que la comida tiene ese poder especial de llenar nuestra alma y de nutrir la alegría. La cocina es el corazón en mi hogar, el lugar feliz dónde me desconecto luego de un día cargado de trabajo, a dónde acudo para liberar la ansiedad preparando algún postre. Donde antes cocinaba con gran satisfacción para los chiquitos amigos de mi hijo, hoy todos convertidos en hombres, donde recibo a mi familia y a mis más cercanos amigos, para entretenerlos o en ocasiones para escucharlos, apapacharlos y darles cobijo.

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Donde recibo a mi familia y a mis más cercanos amigos
Comparto hoy esta receta que evoca muchos momentos de reunión en mi cocina. Rápida y sencilla, rica en aroma y sabor, que garantiza llegar directito al corazón de tus invitados: aceite con hierbas, una gran alternativa para esas visitas inesperadas o simplemente para una tarde de picoteo. El aceite lo uso para sumergir el pan recién horneado. Procuro tener siempre pan congelado, listo para el horno y servirlo calientito. Puedes acompañarlo con queso, proscuitto, aceitunas y una copita de vino. El propósito es disfrutar al máximo del momento en un ambiente distendido. ¡Disfrútalo solo o con amigos, pero siempre con tu mejor compañía!

Aceite con hierbas
2 tazas de aceite de oliva
1 cucharada de albahaca seca
1 cucharada de perejil seco
1 cucharadita de orégano seco
1/2 cucharadita de romero seco
1 cucharadita de pimienta negra recién molida
1/2 cucharadita de sal
ajo fresco
1/2 cucharadita de jugo de limón fresco
Puedes sustituir el jugo de limón por aceite balsámico.
Opcional: queso parmesano recién rallado, ají picante (Red Pepper Flakes).
Busca un plato hondo. Vierte el aceite de oliva, añade las especias y demás ingredientes.
Mezcla bien y espolvorea el queso parmesano sobre la superficie.
Sirve con pan.



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